Una de las cosas qué más me llaman la atención del bioemprendimiento es que inicialmente nos centramos mucho en el desarrollo técnico del proyecto y no nos enfocamos en también desarrollar otras de las muchas aristas de lo que involucra crear una empresa-emprendimiento-start-up o en términos simples: Una organización.

El pilar fundamental de toda organización es el equipo de trabajo y no es secreto que la personalidad de cada uno de sus integrantes es distinta y no todos actuamos de igual forma. No se trata de juntar a 3, 10 o 20 personas y decirles “Trabajemos juntos”, dejando que todo pase lo mejor posible. Mientras transcurre el tiempo vamos viendo características de nuestros compañeros que al principio nadie imaginaba, para bien o para mal.

Hace un tiempo escribí sobre algunas ideas del trabajo en equipo para sacar un bioemprendimiento adelante, porque creo que entender y conocer a las personas que están a mi alrededor es un tema que debe ser considerado por todos los bioemprendedores para sacar adelante sus proyectos.

La clave para entender al equipo son las relaciones entre personas que son tan diversas que existe una tendencia al caos, por lo tanto es primordial definir esas relaciones para poder construir y gestionar un equipo.

En base a lo que me ha tocado vivir en el mundo bioemprendedor, me hizo mucho sentido un artículo en HBR1 donde se describe que en forma general se distinguen 4 estilos de trabajo, los cuales determinan como enfrentamos las cosas y sobre todo las relaciones entre los miembros del equipo. Este modelo viene desde los análisis del grupo Business Chemistry creado por Deloitte2, el que define su trabajo como “Using Science to Improve the Art of Relationships”.

Es interesante analizar que estos 4 estilos calzan muy bien en los bioemprendimientos que me ha tocado conocer, por lo que entenderlos abre una puerta a mejorar y seguir creciendo como equipo para realmente lograr conquistar el mundo. Definitivamente las personas y sus relaciones son el pilar que sostiene todo.

Los 4 estilos de trabajo

Los estilos definidos por Business Chemistry que generalmente se encuentran en un equipo de trabajo son los siguientes:

  1. PIONEROS: Son aquellos que ven el valor en las posibilidades, contagiando de energía e imaginación a todo el equipo. Creen que vale la pena tomar riesgos que “de guata” sienten que son lo correcto. Se focalizan en el gran panorama de las cosas y les encantan las nuevas ideas y los enfoques creativos.
  2. GUARDIANES: Valoran la estabilidad y llevan orden y rigor al equipo. Son pragmáticos por naturaleza y sienten ciertas dudas a tomar riesgos. Para ellos los requisitos básicos son los datos y los hechos concretos, siendo los detalles lo que más importa. Generalmente expresan que es bueno aprender del pasado para ver el futuro.
  3. CONDUCTORES: El valor lo encuentran en los desafíos y generan movimiento. Su foco está en obtener resultados y ganar. Generalmente ven las cosas como blanco o negro e intentan abordar los problemas de frente, armados de lógica y datos.
  4. INTEGRADORES: Valoran la conexión y unión del equipo. Son primordiales las relaciones y la responsabilidad con el grupo. Tienden a creer que la mayoría de las cosas son relativas y siempre actúan de manera diplomática y enfocados en generar consenso.

A modo de resumen, los estilos de trabajo y sus características se agrupan de la siguiente forma:

Obtén lo mejor de cada uno de los estilos

Ahora que sabemos que existen distintos estilos es clave entender como sacar lo mejor de cada uno de ellos. ¿Que tira para arriba y que tira para abajo a cada uno de los estilos?

A los Pioneros les encanta participar en procesos de brainstorming; la espontaneidad; probar cosas nuevas; y el entusiasmo a toda costa. Pero odian las reglas y las estructuras; la palabra “no”; y que exista en enfoque en los procesos y no en la creatividad.

Los Guardianes se energizan con la organización; la previsibilidad y la consistencia; y contar con un plan detallado. En cambio, los desmotiva el desorden; que exista presión por el tiempo; y la ambigüedad e incertidumbre.

En el caso de los Conductores, ellos se apasionan solucionando problemas; cuando existe franqueza; y cuando consiguen victorias con su trabajo. Por otro lado, se desaniman con la indecisión; con la ineficiencia; y con la falta de foco.

Por último, los Integradores trabajan a 100% cuando existe colaboración; comunicación; confianza; y respeto. Al contrario, bajan su velocidad cuando existe burocracia; conflictos; y no existe flexibilidad en el trabajo.

¿Donde estoy yo?

Como nada en la vida es absoluto, es interesante entender que cada una de nuestras personalidades está compuesta en mayor o menor medida por cada uno de los 4 estilos. De forma general, es más probable identificar fácilmente que estamos más alineados con uno o dos de ellos, pero a la larga somos una mezcla única y perfecta de cada uno.

Entonces, para lograr el equilibrio entre los estilos dominantes de cada uno hay que recordar del viejo dicho “Los polos opuestos se atraen”. No es tarea fácil, pero puede tener grandes recompensas. Una idea es ir acercando posiciones con pequeños proyectos para generar una “fricción productiva” que después se potencie en tareas más grandes, logrando una complementaridad absoluta.

Lo que es un hecho es que los equipos que pueden mantener estos estilos trabajando en conjunto se verán beneficiados de una mayor diversidad cognitiva, teniendo un rango de acción que abarca desde los altos niveles de creatividad hasta una capacidad mejorada de toma de decisiones. ¡Todo el Team Power!

  1. “Pioneers, Drivers, Integrators and Guardians” por Suzanne M. Johnson Vickberg y Kim Christfort @ HBR.org 

  2. Business Chemistry - Using science to improve the art of relationships @ Deloitte