Uno de los temas más recurrentes entre los bioemprendedores es sentirse incomprendidos por los ecosistemas de emprendimiento tradicionales, donde nos meten en el mismo saco de tecnologías como las TIC, dado que este último mundo es el de mayor desarrollo y de conocimiento transversal.

No es que tenga nada contra las TIC, pero al analizar la realidad vemos que es relativamente sencillo programar, llegar a un MVP, evolucionar hasta un producto o servicio y después salir al mercado a través de canales de distribución digitales de rápido acceso e impacto. El sueño de tener una app que venda algunas copias y sea sustentable no es taaaaan lejano. ¿O no?

Por esto, es importante entender que hay ciertas características que hacen único al bioemprendimiento1. Así el ecosistema emprendedor podría evaluarnos de forma pareja y entendería que nuestras necesidades son diferentes a otras tecnologías como las TIC. En mi opinión, estas características diferenciadoras son:

  1. Tiempo de desarrollo: Hacer I+D en un biotecnología toma tiempo, mucho tiempo. Si en el mundo TIC hablamos en términos de meses, en biotecnología tenemos que hablar de años (Cof!, Décadas, Cof!). ¿Por qué? Porque las biotecnologías intentan dominar procesos biológicos, los cuales primero hay que entender en todas (O las que más se puedan) sus variables y después comenzar su escalamiento, es decir pasar de microlitros a litros, lo que no es un trivial.
  2. Conocimiento técnico: Existe un altísimo nivel técnico de los bioemprendedores que se plantean iniciar un negocio. Generalmente son profesionales muy especializados en un campo de la ciencia o con gran cantidad de estudios (Aquí en general hablamos de Doctorados y Postdoctorados), lo que es una ventaja técnica, pero a la vez puede ser un problema dado que el investigador sale de su zona de confort. Al final, hacer investigación científica no es algo que se pueda aprender haciendo, si no que requiere algún nivel de estudio previo.
  3. Recursos: La biotecnología requiere una gran inversión en recursos especializados para poder realizar la I+D, por lo tanto es una industria intensiva en capital. Esto también presenta el desafío de contar con infraestructura especializada, capacidades humanas extendidas, grandes redes de colaboración, validaciones externas, entre otros.
  4. Financiamiento: Por el nivel de expertise aplicado, el tiempo y la necesidad de recursos, el bioemprendimiento requiere levantar capital desde etapas muy tempranas, es decir, cuando existe mayor riesgo para la inversión. El inversionista no tendrá retornos en los plazos establecidos por otras industrias donde es posible pensar en meses para poder ver flujos positivos. Es necesario un gran esfuerzo para que los inversionistas entiendan que tendrán que invertir más y que el retorno llegará a mayor plazo, pero en un multiplicador mayor. Esa es la clave.
  5. Regulación: Al estar metidos en las ciencias de la vida, la biotecnología está altamente regulada, lo que impacta directamente en el proceso de desarrollo de productos y procesos. La regulación es un tema central que pocas veces los bioemprendimientos consideran desde sus inicios, pero que a la larga se transforman en una muralla con las que todos chocamos y requiere una gran inversión de tiempo y energía.
  6. Ética: Al trabajar con foco en organismos vivos pueden existir implicancias éticas que son necesarias de considerar. Los centros de investigación hacen serios análisis en este sentido e incluso hay un momento en que al querer hacer pruebas funcionales en humanos y/o animales es necesario contar con la aprobación de un comité de ética independiente. Incluso, se puede dar que el desarrollo de ciertas tecnologías se transforma en un tema de interes público, lo que añade más riesgos y esfuerzos.
  7. Lanzamiento y desarrollo de producto: Una consideración importante es que en el mundo del bioemprendimiento el time to market del producto o servicio final es muy largo, ya que debe ser “perfecto”, es decir, estar completamente desarrollado y probado para que pueda salir al mercado. Esto se ve presionado principalmente por los requerimientos regulatorios, donde ni siquiera se podría pensar en contar con un producto o servicio “imperfecto” que pueda recibir mejoras con el tiempo. Aquí es todo o nada.
  8. Propiedad intelectual: Contar principalmente con patentes es fundamental, ya que es la forma de hacer tangible el proceso de I+D aplicado. Además, es clave contar con el control de la propiedad intelectual para poder hacer atractiva la oferta de valor a grandes actores como farmacéuticas de escala global, las cuales son los partners ideales para que los bioemprendimientos puedan crecer y pensar en su exit.